martes, 3 de septiembre de 2019

We Love Photo te regala una foto


El esquema es el siguiente:  Ir a Usaquén un domingo en la tarde, día de mercado de las pulgas,  abordar al público que pasa, invitarlo a ser retratados e inmediatamente pasarle la fotografía al celular; ésta es luego se cuelga en el instagram welovephoto_pro y ustedes pueden apreciar.

La fotografía no tiene postproducción, en palabras del peluquero:  como quedó quedó y ahí van varios detalles bonitos:  la seguridad de crear excelentes imágenes, la habilidad de dejar a las personas luciendo bonitas y el reto de uno ser muy profesional.

El primer día que salimos con Annia y Juan Camilo, todas las fotografías fueron en planos general, los nervios los tenía de punta porque abordar a un público en frío y luego calentarlo es un hermoso reto y ayuda a superar la timidez.




El segundo día fueron planos medios y retratos sencillos.  Estaba solo en esta ocasión, no me sentía tan seguro de poder invitar a las personas pero lo logré.  Como forma de romper el hielo conmigo mismo retraté a José Quiñonez, vendedor de algodón de azúcar quien no tenía smartphone pero pude pasarle la foto a su compañero Diego quien también se llevó una fotografía.


Habia recibido un comentario sobre las primeras actividad y es que las fotos no fueron nada del otro mundo, parecían tomadas con un celular y, no se equivocan.  Para la segunda ocasión, me esforcé un poco más y si hubo mejores retratos; en una fotografía usé un lente de proyector de diapositiva, tiene un foco muy puntual y a la vez genera una distorsión creando una imagen distinta a lo que un lente normal puede dar.




La particularidad de los dos días fue que usé es un Minolta 35-105mm en formato Canon FD.  Un lente análogo, cascado, con hongos que genera una atmósfera en la imagen que un lente digital normal no produce.  Este lente lo compré por $50mil pesosN ahí mismo en Usaquén unos años atrás.  Tuve un lente parecido años atrás (pero en buenas condiciones), era de una Rolleiflex 35mm y me encantaba éste por el peso y por lo versatil.  El día que lo adquirí no salía del asombro de haberlo encontrado, otro tema fue el precio y que era la primera vez que usaba un lente con hongos.

En la escuela de artes nos habían enseñado que un lente hongueado ya no servía y repetía este dicho como loro hasta que por fin entiendo el porqué del comentario.  Resulta y acontece que estos champiñones eliminan nitidez, eliminan la cristalina calidad de la óptica y para un trabajo serio muy serio, estos no sirve.  Pero para hacer retratos casuales si son ideales porque vienen con el filtro incorporado y dan una textura parecida a la rollo.

Había leído tiempo atrás que si nos gusta la idea del rollo es porque para muchos, la fotografía había avanzado tan rápido que el romance del negativo se había perdido.  Los lentes de ahora son super nítidos cosa que es un megalogro de la ingeniería y física, pero hace perder la fantasía que cada lente genera.

Repetiremos la visita a Usaquén y conectar con personas, es romper el hielo con un público potencial.  Seguiremos invitando a nuestros conocidos para que nos apoyen llevándose una foto, les recordamos cuál es nuestra actividad y que nos recomienden, de paso ellos pasean y conocen la feria de Usaquén que es bien bonita.

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